Más que anécdota o historia, es un agradecimiento a los KARIS y a mi hermano JORGE por insistirme en que fuera a una reunión. Tardé en acudir a su llamado, pero ese llamado fué para SER la persona que soy. Ahora tengo 56 años y solo agradezco a Dios y a los Karis, por rescatarme de un entorno sin futuro y cobijarme a los 14 años (dos años después de la muerte de mi madre). Gracias Estela, Rodolfo, Juan Carlos y Marisa. Un reconocimiento especial a mi querido grupo 44-32 y al jefe de grupo Rubén Ostria. En la foto, soy la del sueter gris, en ese campamento me entregaron mis cintas gnomo.